Aprovechando que comienza el otoño es conveniente recordar cómo afecta el cambio de estación a los pies. Cambar del calor al frío y viceversa tiene un impacto en nuestras extremidades, por lo que hay que intensificar su cuidado. Conoce con www.calzadosclubverde.es qué pasa si no le damos la atención que merecen.

Haz una revisión a tus pies

Los pies merecen la misma atención que el resto del cuerpo y, sin embargo, muchas veces son los más olvidados. Visitar al podólogo es necesario para asegurarnos que todo está bien con nuestras extremidades inferiores. Y el mejor momento para hacerlo es durante los cambios de estación.

Así podemos prepararlos para las nuevas temperaturas y para el cambio de calzado. De esta manera el especialista puede detectar cualquier alternación y corregirla antes de que comencemos con los nuevos hábitos.

Durante el verano, uno de los problemas principales es la sequedad que puede generar durezas en la piel. Estas empeorarán al dejar de usar sandalias comenzar usar zapatos cerrados. En invierno, en cambio, el sabañón está entre las consecuencias más frecuentes.

Es necesario darles el cuidado durante todo el año para evitar estos inconvenientes. Si no se atienden a tiempo podrían empeorar.

Ahora, con el cambio de verano a otoño, por ejemplo, una revisión y arreglo de uñas por un especialista son importantes. Esto ayudará a evitar las uñas encarnadas, algo que puede ocurrir ante el cambio de calzado abierto a uno cerrado.

masajes en los pies

Cómo afecta el cambio de estación a los pies

Cuando pasamos de una estación a otra los cambios pueden ser bruscos y a veces no notamos el daño que provoca. Los cambios de temperatura y el paso de un tipo de calzado a otro afectan nuestros pies. Para reducir su impacto es necesario tomar ciertos cuidados y adaptarlos de forma paulatina a los nuevos hábitos.

Los cambios más fuertes son del verano al otoño y de invierno a primavera. En esos momentos es cuando las variaciones de temperatura afectan más.

Pero también es cierto que es justo en esos momentos cuando el termómetro es más amigable. Es decir, tanto en otoño como en primavera las temperaturas son intermedias y permiten que vayamos acostumbrando a los pies para los próximos meses.

Además, es un buen momento para comenzar a almacenar los zapatos que no vamos a utilizar por un tiempo. Así como ver si tenemos el calzado adecuado para la próxima temporada.

Cuidado del pie de verano a otoño

Al final del verano los pies están más dilatados debido a la temperatura, lo que significa un aumento de tamaño. A esto también contribuye el uso de calzado abierto que facilita que se expandan un poco.

Lo que ocurre, es que el pie se resiste un poco cuando comenzamos a usar zapatos cerrados. Entonces comienzan a aparecer problemas derivados por este motivo. Para reducir las molestias la adaptación debe ser progresiva. Por ejemplo, no pasar de usar calzado abierto a cerrado todos los días, sino cambiar cuando la temperatura lo amerite.

Otras medidas que puedes tomar para que el cambio sea más amigable son:

  • Usar calcetines para acostumbrar los pies y evitar que tengan contacto directo con los zapatos. Así se reduce la posibilidad de que aparezcan ampollas. Los mejores son los de algodón porque permiten que la piel transpire y absorben la humedad.
  • Utilizar zapatos de calidad, que brinde buena sujeción al pie. El material debe permitir que la piel respire y la suela tiene que tener un buen agarre.
  • Si vas a comprar zapatos nuevos, no los utilices todos los días ni por muchas horas seguidas.
  • Para evitar rozaduras, protege tus pies con apósitos en aquellas áreas donde sea más probable que aparezcan ampollas.
  • Combate la sudoración con polvos o espray para evitar lesiones e infecciones.

Durante esta época es importante mantener las rutinas de higiene e hidratación para que los pies sigan saludables.

A tomar en cuenta al comprar zapatos en otoño

Para el otoño se recomiendan usar botines como los botines de The Art Company Antibes. Deben ser zapatos cómodos que nos ayuden a adaptarnos a las nuevas rutinas, a la vez que protegen nuestros pies.

Dos características básicas que hay que tener en cuenta son la impermeabilidad y la sujeción del zapato. Aunque cambiemos del calzado, lo ideal es que mantengamos el mismo tamaño de tacón durante todo el año, así evitamos modificar la pisada.

comprar calzado en otoño infografia

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Cuidados al pasar de invierno a primavera

También hay que saber cómo afecta el cambio de estación a los pies cuando pasamos del frío al calor. En este momento dejamos atrás los zapatos cerrados y comenzamos a usarlos abiertos. Por este motivo debemos hacer una revisión y tratamiento para que luzcan bien.

Aunque los pies estarán más libres se debe evitar el uso de flip flops por mucho tiempo. Este tipo de sandalias no son saludables para los pies ya que favorecen los dedos en garra y fascitis plantar.

Se recomienda que se utilicen al ir a la piscina, usar duchas públicas o vestuarios. Así evitamos el contacto directo con superficies que estén contaminadas y que pueden provocar contagios con hongos.

Para dejar que los pies respiren existen otros tipos de sandalias que son más cómodas que estas, con mejor sujeción y protegen el pie en cada paso.

Durante los meses más calurosos los pies tienen a resecarse más. Por ello es importante mantenerlos hidratados con una crema especial para los pies. Aplícala todas las noches, en especial en el área del talón. Para que sea más efectivo envuelve los pies en papel film. Cubrirlos con calcetines lo que hará es absorber la crema y reducirá su efectividad.

La sudoración en los pies será mayor a medida que sube la temperatura y esto afecta a los zapatos. No utilices los mismos todos los días, es importante alternarlos y permitir que sequen por completo antes de volver a ponértelos. Igual que en los meses fríos, controla este problema con polvos especiales para ello.

Ahora sabes cómo afecta el cambio de estación a los pies. El cuidado debe ser constante todo el año, sobre todo utilizando zapatos de calidad que ayuden a protegerlos.