Durante la gestación el cuerpo de la mujer se adapta para albergar al bebé mientras se desarrolla y luego para el nacimiento. En esta ocasión hablaremos sobre cómo cambian los pies en el embarazo. Si tus pies están más grandes o tienen más volumen, en Calzados Club Verde te contamos por qué ocurre.

¿Qué ocurre en el cuerpo durante el embarazo?

Para entender por qué crecen los pies durante el embarazo y los cambios que se producen en las extremidades, hay que repasar qué ocurre en el cuerpo de la mujer.

Durante este periodo, en especial el último trimestre, hay un aumento de peso considerable. De manera que la carga que deben soportar los pies es mayor.

A medida que el bebé crece, también lo hacen el vientre y la pelvis. Al hacerlo, afecta el centro de gravedad del cuerpo y, por lo tanto, la forma de caminar. El retorno vascular también disminuye por la presión y se produce retención de líquidos.

Por otra parte, los cambios hormonales también afectan de varias formas, tales como el aumento de la sudoración y el aplanamiento de los pies, más adelante explicaremos por qué.

A grandes rasgos, estos son los cambios que ocurren en el embarazo y sí, tienen efecto sobre los pies. Aunque la gestación es distinta en cada mujer y las afecta en mayor o en menor grado.

¿Crecen los pies en el embarazo?

Es común que las embarazadas notan que sus pies han aumentado de tamaño durante el embarazo. Obligándolas, en muchos casos, a usar zapatos más grandes a los que están acostumbradas.

Los pies suelen incrementar su longitud entre 2 y 10 milímetros. Existen dos causas por las que esto ocurre. En primer lugar, la secreción de relaxina. Las mujeres producen esta hormona que relaja las articulaciones en la pelvis, haciéndolas más flexibles para el momento del parto.

Pero la relaxina actúa sobre todas las articulaciones, incluyendo en los pies, lo que provoca que el arco plantar se expanda.

Asimismo, el nuevo peso de la mujer también contribuye a que el arco descienda y que el pie aumente su tamaño. Incluso, puede llegar a provocar fascitis plantar.

Además, de la longitud, también aumenta el volumen de los pies debido a la retención de líquidos.

En muchos casos los pies regresan a su tamaño después del embarazo, pero en otros los cambios son permanentes.

¿Cuándo crecen los pies en el embarazo?

Los cambios en los pies durante el embarazo son graduales, pero es en el último trimestre cuando son más notorios.

Es en esta etapa en la que hay mayor aumento de peso y retención de líquido. Por lo tanto, si se produce un cambio de talla, es más probable que ocurra en este momento.

ejercicios durante el embarazo

¿Cómo cambian los pies en el embarazo?

El aumento de tamaño y volumen son apenas dos de los cambios que se producen en los pies de una mujer embarazada. Por ello, es importante prestar atención a esta parte del cuerpo que se suele descuidar, hasta que se presentan problemas serios.

Uno de los cuidados más importantes es usar el calzado adecuado para prevenir que el arco se expanda. Elija un calzado confort para señora, con buen soporte para evitar molestias.

Es frecuente sentir dolor en los pies por el peso extra y el cambio de postura. A su vez, esto obliga a caminar diferente para mejorar el equilibrio y la mujer tiende a desarrollar una pisada pronadora.

Además, no solo sufren los pies sino también las rodillas y los tobillos.

A continuación, describiremos otros de los problemas comunes que se presentan en los pies durante la gestación.

Calambres y pies hinchados

Esto es producto de la reducción del retorno vascular, lo que hace que el flujo sanguíneo sea más lento hacia las extremidades. En consecuencia, se acumulan líquidos y aparecen los calambres.

Evitar el sedentarismo ayudará a prevenir este problema, por lo que se recomienda hacer caminatas. También ayudará usar calcetines de compresión.

Edemas

La acumulación de líquidos produce edemas en los pies y tobillos. Esto se produce a consecuencia de la presión que se produce en los vasos sanguíneos de la pelvis por el crecimiento del bebé y el aumento de peso.

Este problema se acentúa más cuando la embarazada pasa mucho tiempo en la misma posición. Además, las épocas de calor suelen intensificar la retención de líquidos.

A raíz de la hinchazón que se produce en los pies, las uñas suelen encarnarse. Si esto ocurre lo mejor es acudir a un podólogo para que trate el problema y que indique cómo actuar con los cambios en los pies durante el embarazo.

Sequedad en los pies

La sequedad y aparición de grietas en los pies se debe a dos motivos. Primero porque la piel se ve afectada y se vuelve más seca. Y, segundo, porque a medida que avanza el embarazo es más difícil para la mujer hidratar la zona por su cuenta.

Si la sequedad de los pies no se trata a tiempo es capaz de producir lesiones. Por ello es importante mantenerlos bien hidratados. Si a la embarazada le cuesta hacerlo, es preciso ayudarla a hacerlo en casa o ir al podólogo para aplicar un tratamiento específico.

Sudoración

El exceso de sudoración también es una consecuencia hormonal, en este caso por el desequilibrio que se produce, junto al aumento de la temperatura corporal y acumulación de líquidos.

Cuidados de los pies en el embarazo

Los pies merecen atención para no sufrir los problemas que se producen cuando la mujer está embarazada.

  • Lo primero es mantener una buena higiene diaria en los pies e hidratarlos con frecuencia.
  • El uso del calzado apropiado es fundamental. Deben ser zapatos cómodos y con soporte. Usar zapatillas deportivas como las Skechers Cool-Oasis es una alternativa.
  • Toma suficiente agua a diario para ayudarte a mantenerte hidratada.
  • Evita el sedentarismo, haz ejercicios, sal a caminar. No permanezcas mucho tiempo en la misma posición.
  • Aplica baños de contraste para contrarrestar la hinchazón en los pies.
  • Visita al podólogo para evaluar tu pisada y determinar si necesitas plantillas personalizadas para embarazadas.

Así es como cambian los pies en el embarazo, por lo que hay que prestarles mucha atención. Después del nacimiento del bebé los cambios se revierten, aunque en algunos casos no vuelven al tamaño que tenía antes.